Antes de contarles mi historia quiero agradecer la cantidad de visitas que tiene mi Blog, cuando empecé con esto, lo hice como una forma de ir contando las cosas que me iban sucediendo en la vida, claro, no siempre ha sido miel sobre hojuelas, al contrario, pero he encontrado la forma de reírme de estas cosas. Hoy les agradezco a todos, llevo más de 1.100 visitas, bueno para no dejar a nadie afuera les diré que a 1.134, claro que si me comparo con la bloguera cubana u otros no soy nadie, pero esto lo empecé pensando en mi y en mis hijos para que el día de mañana supieran quien había sido su madre. Es por eso que quiero darles las gracias y, seguirlos invitando a ser parte de mi vida a través de las anécdotas que les voy contando que son cien por ciento reales y que solo cambio los nombres para proteger a los inocentes.
Los Zapatos rojos, a nadie más que a mi se le puede ocurrir comprarse un par de chalas rojas a mediados de mayo en Santiago, la verdad tengo un matrimonio el 21 de mayo, como toda mujer, no se que ponerme!!! según troglodita lo dejé en la calle con toda la ropa de diseñador, joyas y pieles que me compré, el problema es que fui tan pajarona que no atiné nunca a hacerlo como la Imelda Marcos a comprar los zapatos para que le combinaran con cada vestido. Según el susodicho en llamada telefónica de hace unos días yo había quedado vestida gracias a él, para el resto de mis días, pero.... me faltaban los zapatos rojos!!!
Que hay que ser desfachatado trabajé durante los 17 años de matrimonio, es más hubo unos años en que gané más que él,otros en que él estuvo sin trabajo mantuve la casa y, después gracias a que yo como casi todas las chilenas, pagaba el 100 % de los gastos de la casa, es decir empleada, cuentas, supermercados, ropa niños y cuando quería comprarme algo para mi, ups no había, si tenía que ir a un matrimonio tenía que pedir prestado, él se compró una parcela en Puerto Varas a orilla de lago a su nombre.... y yo sin zapatos rojos!!!
Cómo ando con bastones, no puedo usar vestido largo, porque como soy torpe, me imagino que ya de entrada a la iglesia, subiendo a saludar a los papás de mis amigos, se me enredarían los bastones con el vestido, el sobre y rodaría escalera abajo o encima de los tíos y la idea es que la reina de la fiesta sea la novia y no yo, aunque sea por el ridículo que haga, el segundo porrazo sería al tratar de salir y ya me imaginé que llegando al lugar de la fiesta tendría el tercero de todas maneras, así que decidí que vestido largo no era buena opción, además ya no se usa mucho, tuve que buscar dentro del closet uno más corto, era negro, pero todo el mundo va a estás fiestas vestidas de ese color, es cómo si fueran a un funeral y, a mi me gusta el color, me encantan los colores fuertes, es más cuando me muera si me meten en un cajón quiero que sea pintado de varios colores, que sea entretenido, mejor que me lo pinte Santos Guerra, creo que desde ya voy a hablar con él para organizarlo.
Le voy a poner encima una chaqueta roja furiosa de un Shantung de seda, que para los que no saben es un tipo de seda salvaje tejida a mano con hilos largos e irregulares. Con todo lo que les cuento no vayan a pensar que troglodita tenía razón... no!! lo que pasa es que en mis venas corre sangre fenicia y todo lo que se me cruza por delante lo vendo hasta las piedras y me gusta verme bien, nada más, bueno pero para mi tenida me faltaban los zapatos rojos que no fuera el típico reina, porque sin ánimo de ofender lo encuentro un poquitín aseñorado para mi.
Me acordé que me había comprado unos el año pasado en pleno invierno y como no encontré en ninguna parte y el vestido era largo, adquirí unos brillantes con un olor a petroleo que cuando me los puse parecía que andaba con la Copec completa en mis pies, espantosos, los guardé en su caja, y cuando los saqué, el olor a plástico casi me botó, los miré y ya estaban pelados, y eso que los había usado una sola vez!!!!
Partí de compras, a lo Castillo, me dijeron que vendían unos preciosos, no puedo usar mucho taco, llego a la primera tienda, de un metro por un metro, la niña no fue capaz de abrir la puerta y yo con las dos muletas, en la vitrina, dos pares bien bonitas, le pregunto, me mira de arriba a abajo y me pregunta que número, 40 le contesto, ah no, me dice nada........y desapareció!!!!! bueno humillada como chancho, mirando hacía abajo, salí a otra tienda, caminé ahí eran más amables pero todos los zapatos eran ...negros!!!! y los tacos de 20 cms para arriba y aparte de costar 80 mil pesos eran duros!!! Ah no, me dije, me voy indignada.
Al día siguiente, partí a la calle Victoria, producto chileno, como no va a haber algo para mi, recorrí 20 tiendas, me van a creer, que no fabrican números 40...., vi unas sandalias preciosas, nada que envidiarles a unas españolas, dije aquí están las mías, entré pregunté, la dependiente no tenía interés en mi, y después de mucho rato esperar me dice, noooo, tenemos esa no más.....tenía ganas de agarrarla a bastonazos se los prometo.
Llamé a mi mamá, siempre las mamás tienen buenas ideas y ella me dice porque no va a puente, no se porque le hice caso, con las dos muletas...empecé a recorrer y nada, unas tiendas eran bombas de bencina, en otra el dependiente me dijo usted tiene dos problemas, uno es encontrar un zapato rojo y el otro que sea cuarenta...súper alentador el comentario.
Al día siguiente me fui al Parque Arauco, nada, claro que ahí anduve en el scooter y feliz, recorrí todo el mall y ya estaba empezando el segundo recorrido cuando suena mi celular, era mi mamá, para decirme que estaba en el Centro Comercial Lo Castillo, en la parte de adentro y había unos zapatos rojos preciosos, número 40, que me fuera para allá, más que rápido devolví el scooter, nos juntamos, por supuesto las que le gustaron a ella a mi me cargaron, pero había otras demasiado bonitas, así que ya tengo mis zapatos rojos y ahora estoy amanzándolas para el sábado.
Cuando me diagnosticaron cáncer de mama, decidí, escribir, lo que me pasaba, para que mis hijos que en ese tiempo eran chicos, supieran como era su mamá, en caso de que no lograra superar la enfermedad, la superé, mis hijos crecieron, el mayor es publicista y músico, la segunda es Chef y los menores están estudiando fuera del colegio y espero que como los mayores, lleguen a ser lo que ellos aman.
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