sábado, 5 de febrero de 2011

El Mero


Hay historias que quedan en la memoria colectiva de un pueblo y se convierten en leyendas, en Chiloé por ejemplo tenemos la del Trauco que no es más que la forma de justificar el embarazo de mujeres solteras y para taparle las espaldas al poco hombre que seguramente al saber que iba a ser padre, corrió a perderse, ellas bien creativas inventaron a este ser mitólogico horrible que había entrado furtivamente a sus dormitorios y las había hecho suyas..... Viví 6 años en Chiloé, dormí muchas noches con la ventana abierta y del famoso ser repugnante nada, ni la cola asomó por mi cama....

Pero lo que aquí les voy a contar, es real y no se ha olvidado.... Me fui por un mes a la isla, cuando inauguraron el Banco Chile, vivía en la Hostería de Castro, estuve en comisión de servicio siete meses y después me pasaron a la planta de la sucursal con el compromiso que a los dos años elegiría la sucursal que yo quisíera....

Almorzábamos todos los días en el Sacho, un restaurant muy bueno, que estaba a una cuadra del Banco, ya habían pasado más de dos años y en mi vida había aparecido Troglodita como un dulce y apuesto pretendiente que me conquistó y me había llevado al altar.

Pero mientras estuve soltera, la señora Isabel dueña del famoso mesón, siempre me convidaba en las noches a verla ya que su lema era que bajo el ojo del amo engorda el ganado ,y o que según mis hermanos soy como mojón de asequía, es decir me paro en cada esquina a conversar con quien sea, partía, ella me contaba historias de la isla, se preocupaba para que conociera un galán y la gente del rastaurant era muy cariñosa conmigo.

Un día, llegué con mis compañeros del banco, recuerdo que era pleno verano y nuestra mesa que estaba arriba la habían ocupado, nos hicieron bajar a una mesa que estaba al fondo, en un rincón, muertos de calor y no muy contentos, ya que eramos clientes de todo el año....pero no había nada que hacer......

Entonces como todos los días les conté a mis amigos lo que me había pasado el día anterior, porque de verdad siempre, me pasaba algo insólito, y esta vez era que mi marido que trabajaba en una pesquera había llevado a la casa un mero de 45 kilos!!! y que cuando había llegado a mi dichoso hogar  había encontrado a la empleada fileteandolo en el suelo!!!, ella había puesto un plástico enorme y sobre él lo estaba haciendo perfecto y que sin duda que si a mi me hubiese tocado hacerlo me habría puesto a llorar....

Entonces uno de ellos  se pone difícil y hace la pregunta pesada.... oye ¿ cómo es el mero? ah no sé le contesté, lo vi sin cuero, sin cabeza y sin cola, sólo se que tiene la carne muy blanca..... y se me ocurrió preguntarle a la señora Isabel, que pronunciaba muy marcadamente las palabras, era alta, muy morena un poco gruesa  y tenía el pelo rubio." Señora Isabel" dije fuerte, "¿Cómo es el mero?", ella estaba sentada en su mesa......se paró y me contestó  para que todo el restaurant pudiera escuchar....

Con su voz grave,  me dijo, mira Julita el mero es un pescado graaaande, graaande, gris, feeeo y goooordo, yo la miraba al igual que todos los que estabamos en el restaurant y le iba a preguntar si era negro o gris, así que esperé a que terminara de hablar y le dije...ESCOBA!!!!! silencio en el restorant y después una carajada general,desde las meseras y todo el público, yo de verdad estaba pensando en preguntar si era gris o negro....y no se porque me traicionó la lengua o la mente..... menos mal que ella se puso a reir, bueno no le quedaba otra, yo no podía parar, me dio un ataque de risa que me atoré, mis compañeros no podían comer y para que decir las mesas repletas de turistas, trataba de explicar lo inexplicable y más risa me daba, la gente más se reía, me puse roja como sandía, y los comensales seguían riéndose y no pararon hasta media hora después... no puedo decir que ha sido la vergüenza más grande de mi vida, porque sin duda he tenido peores....que ya les iré contando.

 Así pasó una semana en que cada vez que iba a almorzar, trataba de pasar desapercibida pero por supuesto me la encontraba frente a frente y me acordaba del famoso mero y, el ataque de risa me volvía otra vez....

Este es el famoso Mero


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