Pertenezco a la generación 81 de un tradicional colegio inglés de Santiago, colegio reconocido por sus altos estándares en educación e inmejorable rendimiento deportivo. Llegué al colegio en octavo básico, arrancando de un liceo, nos criamos en el campo, hasta que yo, la mayor pasé a séptimo básico, emigramos a Santiago y mi mamá que creía en la educación pública, pues se había educado en ella, decidió ponerme en ese monstruo de calle Montolin en Providencia, año 1975, a dos años de haber terminado con el gobierno de Allende, la verdad que no fui bien recibida ahí, la profesora jefe, la recuerdo muy bien, gorda, cara redonda, anteojos grandes, me llamó al lado de su piano y me preguntó ¿ Qué haces aquí, si eres Errázuriz, tu papá tiene campo? tu no tienes nada que hacer en este colegio...... Con las lágrimas en las mejillas, la miraba y balbuceando le decía, es cierto, tengo ese apellido, mi Papá tiene campo, pero.....mi Mamá cree en este colegio, me humilló como nunca lo habían hecho en la vida, me crié en Llay - Llay, allá yo iba al colegio de monjas y mis compañeras eran las hijas de la gente del pueblo, la del panadero, de del dueño del almacén, la del que manejaba la locomotora del tren Santiago Valparaíso, la del doctor del hospital, la de la secretaria de una oficina, la del que manejaba el camión de la basura, en realidad que nos importaba, eramos todas iguales....y acá fueron dos años en que me hicieron la guerra por tener el apellido que tenía y porque mi papá tenía campo, no solo fue mi profesora jefe, si no que mis compañeras también, mucho para una niña tímida, porque lo era y mucho, que venía llegando a la ciudad.
Mi mamá aceptó que se había equivocado y aceptó cambiarme de colegio, a cuál? a este colegio inglés .....está de más decir que yo no sabía ni media palabra de dicho idioma , no me acuerdo de haber dado tampoco un examen de admisión, pero si de haber tenido una tía que era la subdirectora...ahora, para poder entrar debía repetir octavo, lo que no me importó con tal de nunca en la vida volver a ese liceo, cualquier cosa con tal de no pasar siquiera por la vereda del frente.
Mi primer día de clases en este colegio fue muy diferente al primero en el otro colegio en Santiago, para empezar cuando me hablaban en inglés era como si lo hicieran en chino mandarín, en ruso o en polaco daba lo mismo no entendía nada, yo seguía igual de tímida, la base que traía era muy mala, por lo que matemáticas, biología y química eran para mi símbolos inentendibles, pero ahí fui conociendo a mis amigos y amigas que no iba a olvidar nunca en la vida.
El colegio, por ser de metodología inglesa, basados en la competividad en el deporte, en I° medio nos separó en los mejores, más o menos y los definitivamente desordenados y flojos, porque no puedo decir que hayan sido malos. Hasta III° estuve en el de los mateos, pero en segundo llegó un compañero de España que al principio nos caímos bien, pero al parecer después me odió no supe nunca el motivo, pero me hizo la vida insoportable dentro del colegio, todos los días llegaba llorando a mi casa, bajé mi promedio a 5,9 en IV° me bajaron a curso de los más o menos, obvio me castigaron a mi.
Nunca fui buena para el Hockey el deporte oficial del colegio para las mujeres, no me gustaba , a mi me apasionaba el caballo, saltar, podía andar 8 horas seguidas, antes no se hacia el enduro, si no yo habría sido campeona, subir cerros, me iba todos los fines de semana al campo, pero los deportes del colegio, no me gustaban, por lo que puedo decir que en el colegio no lo pasé muy bien, pero si hice muy buenos amigos.
Cuándo salí del colegio, nunca más volví a él y me dije a mi misma que nunca pondría a un hijo mio ahí, porque su enseñanza era muy competitiva, individualista, no enseñaba valores, era fría, no se insertaba en el grupo social al que pertenecía y mi listado era enorme....
Me fui a vivir al sur, seis años a Chiloé y 14 a Puerto Varas, siempre estuve en contacto con los más amigos, hasta que un día el 2006 creo que fue, sonó mi celular, y era un compañero de la promoción del 81 de mi colegio, me estaba ubicando porque se celebraban los 25 años desde que habíamos salido del colegio y la idea era que fuéramos todos. Fue una gran sorpresa, después de todo, igual yo llevaba desaparecida casi 25 años, era una de las más gansas, fomes y pernas de la promoción y se habían dado el trabajo de ubicarme, yo debía ir, en ese tiempo podía hacerlo así que confirmé de todas maneras......
Llegó el día, pasé a buscar a mi mejor amiga del colegio, nos fuimos fue tan rico verlos a todos, porque debo decir que llegamos casi todos, se sintió como un calor en el corazón y en el alma...Debo decir, que los que eran regios y pesados, seguían regios pero ahora el tiempo los había vuelto muy simpáticos, los que no eran muy agraciados el tiempo los había transformado en buenos mozos, las mujeres algunas estaban iguales, es decir se peinaban y vestían de la misma forma que antes, las que eramos las gansas, habíamos tenido una absoluta transformación, pero todos, todos, habíamos ganado sin duda con todos estos años de vida y experiencia.
Desde ese día nos hemos venido juntado de forma periódica, unos más otros menos, de la promoción ya han muerto dos compañeros por enfermedad y una por accidente y ahí siempre nos encontramos todos , en los entierros, como una gran familia , porque eso es lo que somos.
En estos días me llegó un mail, viene firmado por dos compañeros de la promoción, con los que he mantenido contacto y que son los que se preocupan de las cosas sociales, porque también hemos tenido problemas y debo decir que como grupo se han apoyado unos a otros en la medida que se puede. Tenemos una compañera, que hace dos años está sin trabajo estable, por lo que se independizó y hoy tiene graves problemas económicos, por lo que adeuda una gran suma en gastos comunes. Hay otro compañero que también hace un par de años está sin un trabajo estable, por lo que entre todos debemos encontrarle algo.
Esto me ha emocionado mucho, más de la cuenta, si bien es cierto no estoy en condiciones económicas de apoyar si puedo hacerlo de otras formas, somos un grupo unido, no fuimos amigos en el colegio, eramos muy distintos, pero pertenecemos a la misma generación del 81, nos formamos igual, tenemos a los mismos profesores, a los mismos amigos, nos rodeamos con la misma energía.
Les puedo decir que la vida, Dios, Ala, Mahoma, Buda, el destino, el nombre que ustedes quieran ponerle, siempre, nos va a hacer parar de una forma, ya sea con un fracaso económico, un desastre emocional, la muerte de un hijo, una enfermedad y si no vemos lo que nos quiere mostrar, nos va a volver apretar, no les quepa duda, se los digo por experiencia... En la vida el que no tiene fracasos, es porque está muerto, vive en la locura o es de otro mundo, acá estamos para aprender y , la única forma de hacerlo es cayéndonos una y mil veces y parándonos todas las que sea necesario, ahora si tenemos el apoyo de esta linda y maravillosa generación del 81 mejor todavía.
Acá están mis brazos y las de todos nosotros, tomate de ellos y todos los que lo estén pasando mal, aferrense y DON'T GIVE UP!! tienen mucho que dar, enseñar, aportar, gracias también a ustedes por ser parte de mi.
Cuando me diagnosticaron cáncer de mama, decidí, escribir, lo que me pasaba, para que mis hijos que en ese tiempo eran chicos, supieran como era su mamá, en caso de que no lograra superar la enfermedad, la superé, mis hijos crecieron, el mayor es publicista y músico, la segunda es Chef y los menores están estudiando fuera del colegio y espero que como los mayores, lleguen a ser lo que ellos aman.
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